Anadeabril puede ratificar que Málaga, donde vivimos, es un compendio de maravillosos olores; en primavera el azahar, los chilindros, en verano la dama de noche y sobre todo los jazmines y como no romero, lavanda y albahaca. Málaga es JAZMIN, AZAHAR Y ALBAHACA.
Ya en Mayo casi todas las amas de casa solemos tener nuestra macetita de albahaca, dura toda la primavera y hasta casi llegado el otoño. Es costumbre en las heladerias clásicas, en las tiendas, encontrar en una esquina del mostrador la macetita de ésta planta.
No es como la hoja de albahaca ancha y grande (la italiana), sino pequeñita, muy olorosa y con una flor moradita al final del tallo preciosa.
Es la que generalmente uso en mi cocina.
Cocer los macarrones en agua con un poco de sal y un chorreoncito de aceite. Dejar al dente y enfriar. Reservar.
Mezclar tomate frito (si es natural mejor, sino en conserva) y atún en conserva desmigado, añadiéndole albahaca muy picadita.
Preparar una bechamel (en un cazo con una cucharadita de mantequilla derretida, añadir dos o tres cucharadas soperas de harina, tostar un minutito y añadir un vaso de leche; removar y dejar de espesar al gusto). Reservar.
Poner en una fuente especial para horno los macarrones, encima el tomate frito con el atún, trozos de queso (al gusto de cada cual), añadir la bechamel y meter en el horno durante unos cinco minutos.
Si gusta añadir en el último momento queso rallado por encima y gratinar.
He adornado con varias ramitas de la flor de la albahaca malagueña.