Los ritmos frenéticos de los compromisos familiares, los horarios de trabajo y el deseo de llegar a casa a mesa puesta son motivos que han reconfigurado la forma en la que los españoles se relacionan con la cocina y la alimentación.
Cada vez es más habitual la planificación semanal de comidas, donde casi se pueden adelantar las preparaciones para llegar, terminar los platos y estar comiendo en apenas unos minutos.
Esta opción, sumada a otras como la compra de platos preparados de alta calidad para complementar las recetas de casa con otras un poco más especiales, está vinculada a una serie de ventajas que hace que año a año decenas de personas se sumen a esta planificación semanal del menú de casa.
Aunar procesos para ahorrar tiempo
Una de las ventajas de programar menús semanales es que se puede utilizar un mismo proceso para varios platos. Por ejemplo, un gran sofrito puede servir de base para un estofado, pero también para un plato de pasta o un arroz.
Siguiendo ese ejemplo, mucha gente dedica un día en el fin de semana para preparar esas bases: cocer unas verduras da para una sopa, pero también para una crema o un caldo base para unas legumbres…
Estas son tan solo algunas de las fórmulas que sirven, principalmente, para ahorrar tiempo y tener en el frigorífico, bien etiquetados y almacenados en tuppers, distintas preparaciones.
Apostar por una alimentación más equilibrada
Este hábito está asociado a una pregunta: ¿planificar una semana de comidas ayuda a comer mejor o solo a ahorrar tiempo? La respuesta es que es útil para ambas cuestiones.
No improvisar a la hora de abrir el frigorífico para echar algo en la sartén permite que, desde el momento en el que se va a la compra, se tenga claro qué se necesita: un día comeremos pescado, hay que reducir la carne roja, es importante meter un par de guisos…
Las decisiones de platos a comer y cenar están vinculadas, en este modelo, a unas decisiones más equilibradas. Además, se observa cómo se recurre menos a alimentos preparados y ultraprocesados.
Esto también incluye el hecho de recurrir a propuestas como Knoweats, que suman a este modelo con platos preparados desde una perspectiva de equilibrio nutricional, sabor y comodidad de uso.
De este modo, se pueden incluir platos más elaborados, que no se podrían preparar semanalmente, y tenerlos listos para consumir en apenas unos minutos.
La economía familiar mejora
Comprar en conjunto y cocinar aprovechando elaboraciones también tiene repercusiones positivas para el ahorro. El primer cambio es que se da un control del presupuesto mayor y los usuarios se inclinan a comprar solo lo necesario, con una gran conciencia de lo que se llevan a casa.
Además, el desperdicio es menor: se usa un mismo ingrediente para varios platos o se pueden comprar algunos de ellos en oferta.
El apoyo de la cocina saludable
La opción de recurrir a planes de comida semanal a domicilio es interesante para que incluso las personas que no cocinan por falta de tiempo o desconocimiento aprovechen todos estos beneficios.
Con la compra semanal de los menús se puede acceder a un interesante catálogo de platos, minimizar al máximo el desperdicio y tenerlo siempre todo a punto para el disfrute sin renunciar al tiempo libre.