Amiga,
esta carta te la escribo con todo el cariño que por ti siento…
No quise irme a dormir sin antes decirte lo mucho que te quiero y aprecio el que me hayas dado tu amistad… la cocina te puso en mi camino hace cuatro años, desde entonces nos hemos hecho muy buenas amigas, casi hermanas...
Siempre has estado disponible para mí... en el lugar preciso y yo te lo agradezco tanto… tanto… que no sé como pagar este cariño que me das.
Solamente puedo pagarte con mi amor, con mi confianza, con la ternura que me despierta.
Has venido a vernos y eso para mi es como si me tocara la lotería. Hemos pasado unos días inolvidables, que espero se vuelvan a repetir pronto.
Gracias por esa carta que nos has dejado escrita nos ha encantado.