Una amiga de Varsovia me pidió unas galletas inspiradas en un simpático perrito llamado Chipie, que tenían por objeto animar a su tía en un momento difícil de la vida. Y aunque tengo claro que hablamos de galletas -sólo galletas- supongo que comprenderéis el sentimiento de responsabilidad enorme que me causó este encargo. Yo no creo que las galletas levanten el ánimo porque sí, pero sé que un detalle personalizado hecho con cariño sí puede lograrlo. Así que me esforcé mucho en que Chipie se pareciera y Chipie, y en hacer un conjunto de galletas bien alegre para mi amiga.
Horneé galletas en distintas formas y las fui decorando con verde manzana y rosado, y por encima fui añadiendo detalles con negro. Unos con icing -como las huellitas- y otros con uno de mis adorados bolígrafos de doble punta de Rainbow Dust -como el hueso-.
Yo misma quedé bastante sorprendida con el resultado al ver cómo quedaron los perritos. No soy particularmente buena dibujando, pero despacito y con cariño creo que me quedó un Chipie bastante presentable. Para un nivel principiante, claro está.
Las galletas con el perrito Chipie fueron las más laboriosas, ya que tuve que hacer lo siguiente:
-Hornear la galleta con forma de placa
-Cubrirla con icing blanco roto y dejar secar
-Trazar las líneas con aerógrafo en color rosa y verde y dejar secar
-Dibujar la silueta de Chipie con lápiz sobre la galleta
-Rellenar con icing blanco la figura del perro y dejar secar
-Con un rotulador comestible dibujar el perrito sobre la glasa blanca, tomando siempre una foto como modelo
-Terminar en icing negro los detalles como el borde o los ojitos de Chipie
Espero que a la dueña de Chipie las galletas le gustasen mucho y le hayan servido para sentir el cariño de su sobrina, que es lo que importa. A mí me han quitado un poco el pánico escénico que siento siempre cuando hago galletas realistas, que tengo un miedo espantoso de que las galletas decepcionen al dueño del perrito y me diga: ¡pero si no se parece nada a mi Toby!
De momento iré poco a poco, seguiré con mi estilo galletero, y voy a intentar ir aprendiendo algo sobre pintura de galletas.
Mientras tanto, para ver un perrito de galleta de verdad, nada mejor pinchar en éste de la número 1 mundial pintando galletas, la húngara Mézesmanna. Una maravilla.