Dice una antigua leyenda prehispánica azteca que Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, robó de los dioses una planta que sembró y entregó a los pobladores de la tierra, luego le pidió a Tlaloc –dios de la lluvia- que la regara y a Xochiquetzal –diosa de las flores- que la adornara con sus colores.
La planta creció, dio frutos y de ella salieron unas vainas que Quetzalcóatl mandó tostar, luego enseñó a las mujeres a molerlo, batirlo con agua y servirlo en jícaras. A esta bebida le llamaron Xocolatl y era tan apreciada, que solamente estaba destinada a los dioses y a los sumos sacerdotes: la bebida sagrada.
Theobroma Cacao es el nombre cientifico que recibe el cacao (en latin significa comida para dioses), de donde se obtiene el chocolate, ésta mística ambrosía, capricho de los dioses que bajó a la tierra para deleite y placer de los humanos..
¿cuantos de mis recuerdos están asociados al sabor inconfundible y al aroma de una cálida taza de chocolate caliente que no solo embriaga mis sentidos, mi memoria y llenan mi alma?
Preparando éste pastel, aspirando el chocolate, como de un interruptor se tratara su aroma ha abierto mis vivencias no sólo infantiles cuando mi madre en las tardes de invierno me invitaba a rallar las pastillas de chocolate para que merendara una taza bien caliente, sentadas escuchando la radio que tanto le gustaba, oyendo canciones de Machín, de Jorge Sepúlveda, las “coplas” de los 60 o las novelas, al mismo tiempo que ella, pedaleaba su máquina de coser.
La veo preparando una gran olla de chocolate para el desayuno de mi primera comunión, o con ella en la mano llegando la mañana del día de Reyes cuando mi hijo con dos añitos abriendo sus regalos lo probara mojando “tejeringos”.
El chocolate ha sido mi “máquina del tiempo” para recordar que al poco tiempo de que se fué mi madre, llegó a mi vida otra estrella, una niña preciosa con rubios y rizados cabellos, con unos enormes ojos y una sonrisa encantadora: mi sobrina Patricia. Desde muy, muy pequeñita sentía pasión por el chocolate caliente, siempre habrá una taza humeante en “Mi cocina” para ella, esa taza de chocolate que su abuela nos hubiese preparado a las dos.
Hoy preparando el pastel, el olor del chocolate me ha hecho feliz y triste a la vez, quizás afligida y apenada por la añoranza y las ausencias.
Olor del chocolate: olor a mi madre y a mi sobrina Patricia.
Este pastel lo preparé siguiendo los pasos del libro 500 pasteles de Susannah Blake, es la clásica tarta Sacher, la creó el famaso pastelero Franz Sacher en Viena, año 1832; por lo general se decora con la palabra “Sacher”, cosa que no pude hacer en ésta ocasión. Hago especial hincapié, en que realmente estoy haciendo mis primeros "Pinitos" en cuanto a tartas y pasteles, que éste libro es practicamente mi guia y Susanna es mi maestra, por lo que el acabado en sí no está muy bien del todo, sí es cierto que salió muy, pero que muy rica y jugosa.
La hice especialmente para mis primas Ingrid, Toñi y Mª Carmen, de Estocolmo, 28 años sin disfrutar un día juntos es demasiado tiempo, tardaremos menos en vernos aunque sea yo la que me desplace hasta Suecia.
Para hacerla:
Precalentar el horno a 180º C,
Forrar la base de un molde redondo, desmontable con papel de hornear y engrasar el resto con mantequilla derretida.
En un cuenco tamizar 85 gramos de harina y cuatro cucharadas de chocolate en polvo (cacao).
Derretir en otro recipiente 110 gramos de mantequilla, añadir 200 gramos de azúcar removiéndolo hasta blanquear.
Agregar las yemas de cuatro huevos y mezclar.
Echar ésta mezcla, sobre la de la harina y el cacao y remover hasta que esté bien mezclado.
Batir las claras a punto de nieve e incorporarlas a la mezcla anterior, poco a poco, sin dejar de remover.
Echar la masa en el molde y hornear unos cuarenta minutos aproximadamente (depende del horno).
Para comprobar que está listo intruducir un palito de madera en el centro, deberá salir seco.
Dejar reposar unos quince minutos y desmoldar, esperar a que se enfríe.
Cortar el bizcocho por el centro y untar con un pincel confitura de albaricoque.
Colocar nuevamente un trozo sobre otro.
Para decorar:
Calentar en un cazo 80 ml.de nata (crema de leche) (especial para cocinar) y echar 100 gramos de chocolate negro picado removiendo hasta que la mezcla quede homogénea, dejar que se enfríe y espese unos minutos.
Echarlo sobre el pastel y cubrir todo el bizcocho.
Adorné con virutas de chocolate.
¡¡ Dulce fin de semana !!