Bueno, no todo va ha ser melancolía, el lado bueno será que tendré algo de tiempo libre para poder tener el blog todo lo atendido que me gusta y mostraros las recetas que hemos preparado en casa.
Hoy toca una quiche de calabacín muy sencilla, la podéis preparar con una masa quebrada de las que venden ya preparadas o podéis arriesgaros y prepararla vosotros mismos, la verdad es que hace poco me paré a ver en el supermercado los preparados y pensé - madre mía, con lo sencilla que es esta masa no entiendo porque la compran hecha - y bueno la verdad es que hay veces que vamos con prisas pero creo que la razón principal es el desconocimiento, la mayoría de los consumidores cree que es muy complicada de hacer y por eso se vende preparada. ¡Hoy vamos a desmentir el mito!
Ingredientes:
Para la masa quebrada:
250 g. de harina
125 g. de mantequilla fría
60 ml. de agua fría
sal
Para el relleno:
2 calabacín (700 g. aproximadamente)
2 huevos
1 cebolla grande
200 ml. de nata (crema de leche)
sal
Aceite de oliva
Elaboración:
Comenzamos preparando la masa quebrada, si es que te has animado a prepararla.
Tamizar la harina y colocarla en un bol grande, añadirle la sal.
Cortar la mantequilla en dados e incorporarla a la harina.
Mezclar la mantequilla, frotando con la punta de los dedos, como si diéramos unos pellizcos. Cuando notes que están bien mezclados agregas el agua y sigues apretando la masa con los dedos hasta que la masa se compacte.
Coloca la masa sobre la mesa de trabajo, he de decirte que esta no es una masa elástica.
Con ayuda de un rodillo estira la masa un tamaño superior al del molde, en este caso mi molde es de 26 centímetros de diámetro.
Coloca la masa en un molde previamente engrasado con mantequilla, aprieta con los dedos para conseguir unos bordes bonitos. Tapar la masa con un film transparente y guardar en la nevera una media hora
Preparando la quiche:
Mientras tenemos la masa reposando en la nevera podemos ir preparando el relleno de la quiche.
Cortar la cebolla en juliana y los calabacines en rodajas finas.
En una sartén con un chorro de aceite de oliva dorar la cebolla y el calabacín hasta que estén bien guisados.
Cuando saques el molde de la nevera pon sobre la masa el calabacín y la cebolla. Luego bate los huevos y agrégaselos.
Por último añade la nata (crema de leche).
Colocar la masa en el horno caliente a 180ºC y hornea durante 20 minutos aproximadamente, si crees que la masa está algo cruda déjalo unos minutos más.
Y listo ya tienes una deliciosa quiche de calabacín que hará las delicias de los niños y mayores.