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Hojaldre de queso y mermelada de tomate

Se quedaron sentados allí hasta que todo empezó a quedar envuelto en una penumbra lechosa y escucharon el silbato del guardián inubicable, omnisciente, acercándose hasta ellos convertido ahora en una silueta rechoncha y cansina, no habéis escuchado? Ya estamos cerrando el parque, iros de una vez y tener cuidado porque a esta hora aparecen los “manguis” y ya han asaltado a varias parejas por quedare hasta muy tarde, igual que vosotros. Salieron abrazados y su perfume dulzón, como de juguete llegó hasta él. Y una luna que apareció sorpresiva de entre las nubes maquilló con aire fantasmal las enormes rejas que daban acceso al parque y a las siluetas furtivas que aún se besaban apoyadas en los árboles cercanos, donde descansaban, al menos, un millar de pájaros. Se apretó contra él y él le acarició los hombros, le buscó el rostro, la boca. Parecía que a la pasión sólo le faltaba masticarlos un par de veces más para tragarlos.

HOJALDRE DE QUESO Y MERMELADA DE TOMATE con lavanda


Ingredientes:

2 masas de hojaldre refrigeradas.

500 grs de queso crema (light, sin lactosa … como tu desees)

Mermelada de tomate (en mi caso casera)

1 huevo (para pincelar el hojaldre).

1 c.s de azúcar de caña.

Elaboración:

Estiramos una de las masas de hojaldre y sobre ella extendemos el queso crema,


sin llegar a los bordes (para luego poder cerrar la empanada), sobre el queso ponemos una fina capa de nuestra mermelada de tomate.


Cubrimos la preparación anterior con la otra lámina de hojaldre, procurando que quede bien “cerrada” la empanada, para que durante la cocción no se salga el relleno.

Encendemos el horno a 190º, que se vaya calentando.

Pincelamos con huevo la empanada y espolvoreamos con el azúcar.


Introducimos en el horno (posición media) calor arriba y abajo y aire, bajamos la temperatura a 175º y cocemos durante 30 minutos aproximadamente, o hasta que adquiera un color dorado.


Mermelada de tomate con lavanda:






1 kg de tomates.

250gr azúcar de caña.

150 gr azúcar blanca.

1 limón (el zumo).

1 clavo de olor.

1 c.s de flores secas comestibles de lavanda.

Elaboración:

Escaldar los tomates, pelarlos, trocearlos y retirarles las semillas (hay veces que lo hago y otras no). Colocar los tomates en un bol junto con el azúcar, y el zumo de limón. Dejamos reposar 12 horas. Pasado este tiempo añadimos el clavo de olor, pasamos todo a una cazuela y llevamos al fuego. Cocinamos a fuego suave, removiendo de vez en cuando, durante 1 hora o hasta que la mermelada adquiera la textura deseada. Cuando apagamos el fuego pero aún caliente la mermelada, retiramos el clavo e incorporamos las flores secas de lavanda. Pasamos la preparación a un tarro previamente esterilizado y guardamos en frío.



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