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Tarta de queso con caramelos de violeta



Una vieja canción decía:




Como aves precursoras de primavera
En Madrid aparecen la violeteras
Que pregonando parecen golondrinas
Que van piando, que van piando

Llévelo usted señorito
que no vale mas que un real
compreme usted este ramito
compreme usted este ramito
pa lucirlo en el ojal …..




Aquellas antiguas canciones de la película “La Violetera” que mi madre cantaba y que desde mi más tierna niñez me las sabía de memoria…..

“Las aves precursoras a las que se refiere la canción son las golondrinas y las violeteras, las vendedoras callejeras de flores que antaño iban por Madrid con grandes cestas ...

Dicen que no se concibe la historia de Madrid sin la añorada y perdida imagen de las violeteras, aquellas “chulapas” que pregonaban en las frías noches en las puertas de los teatros, sus ramitos de violetas que previamente habían recogido de las Sierras madrileñas. Hoy en día, sólo queda su recuerdo en forma de monumento.



La humilde violeta, la castiza violeta de la Sierra de Madrid, ha sido testigo mudo de la historia madrileña; una flor tan bella como sabrosa



y que un Sr., un pastelero llamado Mariano Gil, allá por principio del siglo XX decidió que quería y podía plasmar toda su esencia en un caramelo. Y lo consiguió, creó uno de los sabores más característicos, más propios de Madrid: los caramelos de violetas.



Y con ése nombre “La Violeta”, una pequeña dulceria regentada por su esposa Pilar, fundada en 1915 ubicada en la Plaza de Canalejas, comenzaron a difundir los deliciosos caramelos de violetas,elaborados con una receta secreta. Su sabor levantaba pasiones desde sus inicios, incluso entre la realeza.

Cuenta la leyenda que uno de sus principales clientes era el Rey Alfonso XIII los compraba como regalo para su esposa, como para su amante…..no eran considerados “chuches”, sino un distinguido y exótico, también caro, regalo.

Aún, hoy en día sigue siendo "La Violeta" todo un referente madrileño.



Los caramelos de violeta están elaborados con esencias de ésta bella y madrileña flor; de tamaño pequeño, presenta la forma de una violeta de cinco pétalos, aromatizados y coloreados de éste sugerente color.



Los caramelos de violetas llevan acompañando a los madrileños desde hace más de un siglo. Decían que era toda una institución en el Madrid antiguo, un paseo con una bolsa de ésas dulces violetas, un gusto por tan delicioso y dulce caramelo que ha ido pasando de generación a generación hasta nuestros días.

Sí, a mí me recuerdan a Madrid, me encanta su aroma y su sabor, los descubrí a finales de los años 70 y procuro que siempre haya algunos caramelos de violetas en “Mi Cocina”. Con ellos decidí obsequiar a una bellísima persona, Reme A., las dos estamos unidas por un lazo muy especial: nuestros hijos. Le preparé para merendar ésta tarta de caramelos de violetas.



Incluso rellena de caramelos de violetas, que entremezclé con la sutil y fina gelatina...



¿Cómo la hice? Siguiendo los pasos de del blog: Sergio: Señor, Señor



Éstas cantidades es para un molde de unos 20 cmts. de diámetro. En ésta ocasión usé dos moldes más pequeños, por lo que dividí en dos tartas más pequeñas la misma cantidad de ingredientes que la receta original.

Ingredientes:



Para la base:

12 galletas tipo Maria, 75 grms. de mantequilla, una cucharada sopera de esencia de vainilla.

Para la crema de queso:

500 ml. de nata (crema de leche) para montar, 1 tarrina de queso para untar (tipo philadelphia), 5 hojas de gelatina, 200 grms. de caramelos de violeta, 125 ml. de leche.

Para la gelatina de violeta:

150 ml. de aguam, 125 grms. de caramelos de violeta y 3 hojas de gelatina.

Los pasos a seguir:

Meter en el frigorífico un cuenco y la nata (crema de leche) para montar.

Triturar las galletas lo más finamente posible.



En un cuenco echar las galletas trituradas, la mantequilla a temperatura ambiente y la esencia de vainilla,



mezclando todos los ingredientes hasta formar una pasta homogénea.



Forrar la base del molde con papel de hornear y cubrir todo el fondo con la pasta de galletas aplastando muy bien e introducirlo en el frigorífico durante una hora aproximadamente (hasta que la consistencia sea lo suficientemente dura y compacta).



Echar los caramelos en un molinillo de batidora, a máxima potencia



(Una vez molidos tienen que quedar como polvo de caramelo).





En un plato con agua fría poner cinco hojas de gelatina.



Mientras, en un cazo echar la leche y el queso;



poner a fuego lento, remover bien con una varilla (así se evitará que se hagan grumos) hasta que se funda el queso.



Escurrir las hojas de gelatina e incorporarlos a la leche y queso ya caliente,



dando vueltas a fin de que se disuelvan totalmente.Retirar del fuego y reservar.


Sacar del frigorífico el cuenco frio y la nata (crema de leche). Con unas varillas (yo uso unas eléctricas, aunque se pueden montar a mano) montar la nata (crema de leche) hasta conseguir que quede bien espesa.



Agregar la mitad del polvo de violetas



y seguir montando durante medio minuto más.



Con movimientos envolventes incorporar la leche y el queso,



con cuidado de que no se baje mucho la nata montada (crema de leche).



Echar la mezcla en el molde, sobre las galletas e introducirlo nuevamente en el frigorífico durante cinco o seis horas aproximadamente (hasta que se cuaje)

Para preparar la gelatina, poner las hojas de gelatina a hidratar en agua durante dos o tres minutos

En un cazo echar el agua, el polvo de violetas y las hojas de gelatinas previamente hidratadas y ponerlo al fuego.



Ir removiendo con unas varillas para que no se formen grumos durante unos minutos. Retirar del fuego y dejar templar.



Sacar el molde del frigorífico y verter por encima la gelatina (debe estar fría. En ése momento puse en el centro de la tarta unos caramelos



y continúe echando por encima más gelatina).



Volver a meter la tarta en el frigorífico y dejar cuajar la gelatina durante unas dos horas aproximadamente.

Para desmoldar, pasar un cuchillo alrededor del molde, separando la base de galletas y la parte del pastel de queso y gelatina con sumo cuidado, retirar la base de papel y emplatar.



¡¡ Lista para disfrutar, para sorprender y dejarse sorprender de los aromas y sabores de las violetas....!!



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Etiquetas: Dulces y postres

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