Leche frita, un postre irresistible para disfrutar en Carnaval y Semana Santa

La leche frita es un postre irresistible y fácil de hacer en casa que destaca por su interior cremoso y un rebozado ligeramente crujiente. Es tradición disfrutarlo durante las celebraciones de Carnaval y Semana Santa. Lo mejor de todo es que puedes hacer este dulce clásico con muy pocos ingredientes y de forma muy sencilla.

Leche frita, una receta fácil para disfrutar en Carnaval y Semana Santa
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Leche frita, una receta fácil para disfrutar en Carnaval y Semana Santa

Receta de Susanna Brullet

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Plato: PostresCocina: EspañolaDificultad: Fácil
Raciones6

raciones

Tiempo de preparación10

minutos

Tiempo de cocinado15

minutos

Calorías por ración547

kcal

Tiempo de enfriado4

horas

Tiempo total4

horas 25

minutos

La leche frita se prepara infusionando la leche con piel de limón y una rama de canela. Para conseguir que cuaje se le añade maicena y se cocina hasta que espese.

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Ingredientes


Para la leche frita
750 ml de leche entera

150 gr de azúcar

1 rama de canela

1/2 limón, la piel

2 yemas de huevo

60 gr de maicena

Para la fritura y el rebozado
50 gr de maicena

1 huevo L

400 ml de aceite de girasol

50 gr de azúcar

10 gr de canela en polvo

CÓMO HACER LECHE FRITA


Lo primero es infusionar la leche. Para ello pon en un cazo 500 mililitros de leche entera con 150 gramos de azúcar.
Leche y azucar cazo


Añade 1 rama de canela y la piel de 1/2 limón, sin la parte blanca para que no amargue la leche. Calienta la leche durante unos minutos hasta que el azúcar se disuelva del todo. Después, retira del fuego y deja reposar la leche .
Infusionar leche con limon y canela


A parte, en otro recipiente añade los 250 mililitros restante de leche entera junto con 2 yemas de huevo y mezcla hasta integrar estos ingredientes.
Mezclar leche y yemas de huevo


Agrega a esta mezcla 60 gramos de maicena y remueve con unas varillas procurando que no quede ningún grumo.
Anadir maicena


Retira la piel de limón y la rama de canela de la leche que habías dejado infusionar.
Retirar limon y canela


Incorpora la mezcla del recipiente al cazo removiendo hasta mezclar bien y lleva al fuego.
Anadir mezcla a leche infusionada


Cocina la leche frita a fuego medio y sin dejar remover para que no se pegue en el fondo. Cuando espese es momento de retirarla del fuego.
Cocinar hasta que espese


Escoge un molde cuadrado que no sea muy grande y engrásalo ligeramente con un poco de aceite de girasol. Vierte la leche espesa en el molde y alisa la superficie con una espátula. El molde que yo he usado es de 20×20. Ten en cuenta que si usas un molde grande la leche frita quedará más fina y si es pequeño quedará más gordita.
Poner en un molde engrasado


Cubre la leche espesa con papel film y lleva a la nevera como mínimo 4 horas. Si dispones de tiempo te recomiendo que la dejes en la nevera de un día para otro.
Tapar con papel film y reposar nevera


Pasado el tiempo de reposo, desmolda la leche con cuidado y córtala en porciones del mismo tamaño, en mi caso la he cortado en 6 trozos. Utiliza un cuchillo afilado y no presiones mucho al cortar para no romper las porciones.
Cortar porciones


Bate 1 huevo tamaño L y en otro plato pon 50 gramos de maicena. Reboza con cuidado cada trozo de leche frita, primero por la harina y después por huevo batido.
Rebozar por maicena y huevo batido


Fríe los trozos en 400 mililitros de aceite de girasol caliente. Cuando estén doraditos por un lado dales la vuelta con ayuda de dos espátulas. Ves dejando las porciones sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.
Freir en aceite


Mezcla 50 gramos de azúcar con 10 gramos de canela y reboza cada porción de leche frita en esta mezcla. Solo queda tomarlo templado o frío, como más te guste.
Azucar canela rebozar


Todo lo que debes saber para hacer leche frita

Aunque la leche frita es un postre muy sencillo de preparar, hay varios truquillos que te ayudarán cuando hagas esta receta. Desde cómo lograr una textura cremosa hasta conseguir un rebozado crujiente y dorado.

Cremosidad

Para conseguir esa textura cremosa deseada en la leche frita, es necesario utilizar leche entera.

La leche entera aporta cremosidad a la leche frita porque contiene un mayor porcentaje de grasa en comparación con la leche desnatada o semidesnatada. Esa grasa adicional no solo enriquece el sabor, sino que también influye directamente en la textura.

Aromatizar la leche

Para aromatizar la leche simplemente hay que hervir durante unos minutos la leche junto con una rama de canela y piel de limón.

La canela añade un matiz especiado y dulce, mientras que el limón aporta frescura y un ligero toque cítrico que equilibra el dulzor del postre. Es importante utilizar solo la parte amarilla de la piel del limón , ya que la parte blanca es amarga y podría afectar el sabor final.

Deja que la leche hierva a fuego lento con estos ingredientes durante unos minutos, luego retira del fuego y deja reposar para que los aromas se intensifiquen.

Leche frita sin grumos

Un paso fundamental para que la leche frita tenga una textura suave y cremosa es evitar los temidos grumos al preparar la crema. La maicena es el ingrediente clave para espesar la mezcla, pero si no se incorpora correctamente, puede formar grumos que afectan tanto la apariencia como la consistencia del postre.

Para evitarlo, es recomendable disolver primero la maicena en un poco de leche fría antes de añadirla a la leche caliente. Esto ayuda a que se mezcle de manera uniforme sin formar grumos.

Cuajar y enfriar correctamente

Para conseguir que cuaje correctamente es necesario batir constantemente la mezcla mientras se calienta, preferiblemente con unas varillas manuales o incluso con una batidora de mano si es necesario.

Manteniendo el fuego a una temperatura media se consigue que la crema espese de forma gradual y uniforme. Cuando se despegue del fondo de la cazuela es el momento de retirarla del fuego.

El enfriado en la nevera es un paso clave para lograr que la leche frita tenga la consistencia perfecta. Una vez que la crema se haya espesado en la olla, es fundamental verterla en un recipiente previamente engrasado, alisando la superficie para que quede uniforme.

Al dejarla reposar en la nevera la crema adquiere una consistencia firme y manejable, lo que facilitará mucho el corte en porciones regulares.

Además, cuanto más tiempo repose, mínimo 4 horas y mejor si es de un día para otro, más estable será la textura, evitando que las porciones se deshagan al rebozarlas y freírlas.

Cortar con cuidado

Cuando la leche frita ha reposado en la nevera y ha tomado la consistencia adecuada, el siguiente paso es cortarla en porciones. Cortar con cuidado es fundamental para conseguir piezas perfectas que no se deshagan o se peguen.

Un truco muy útil es humedecer ligeramente el cuchillo antes de cortarlo. Esto evita que la masa se adhiera a la hoja y hace que los cortes sean más limpios y precisos. Puedes mojar el cuchillo en agua fría o incluso con un poco de aceite para facilitar el proceso.

Rebozado suave

El rebozado es importante hacerlo con suavidad para evitar que quede grueso y que la leche frita se rompa al manipularlo.

Lo ideal es que la maicena quede bien distribuida creando una capa ligera de harina. Luego, se bañan suavemente en huevo batido, procurando que queden bien cubiertos, pero sin presionar ni dejar que el huevo gotee en exceso.

Así se consigue un rebozado fino y uniforme para una textura crujiente y sin excesos de grasa.

Fritura correcta

Lo ideal es freír la leche frita en aceite bastante caliente, a 170-180ºC para que se dore rápidamente sin absorber demasiada grasa.

Para mantener la temperatura del aceite constante es recomendable freír pocas piezas a la vez. Sobrecargar la sartén provocará que el aceite se enfríe y el rebozado absorba más grasa de la necesaria.

Para eliminar el exceso de aceite, se colocan las piezas una vez fritas sobre papel absorbente, así quedará un rebozado más ligero.

Rebozar y comer

El toque final de esta receta es rebozar la leche, aún caliente, en una mezcla de azúcar con canela en polvo.

El calor ayuda a que el azúcar se adhiera bien, aportando un toque dulce y aromático que contrasta deliciosamente con el exterior crujiente.

La leche frita es deliciosa tanto templada como fría, y puedes disfrutarla sola o acompañarla con compota de manzana. Y los más golosos con crema pastelera o natillas.

¡Buen provecho, familia!

Fuente: este post proviene de Recetas con sazón, donde puedes consultar el contenido original.
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