Hay algo que cuando hago dulces me gusta mucho, y es hacer un par de versiones o tres en tarros para poderlos guardar y así podemos disfrutar de ellos más adelante. No aguantan mucho tiempo, pero si los envasamos bien, unos días sí podremos guardarlos. Mantenerlos en nevera para que no se estropeen y listo.
Y es que hay veces que hago un postre porque tengo invitados y luego me sobra y tenemos que comerlo ese día o el siguiente para que no se estropee... y... bueno, que contaros. Qué sufrido es esto de comer dulce, ¿verdad? Así que ya sabéis qué podéis hacer para no saturaros mucho.
Ingredientes
2 paquetes de galletas maria
85 gr de mantequilla
900 gr de queso crema, tipo philadelphia
200 ml de yogur griego
250 gr de azúcar
3 huevos
Zumo de medio limón
3 cucharadas soperas de harina de repostería
Una pizca de vainillaMermelada de frutos rojos (receta aquí)
Precalentamos el horno a 200 º.
Preparamos la base de galletas. Trituramos las galletas con ayuda de un robot de cocina hasta obtener un polvo de galleta fino.
Derretimos la mantequilla y mezclamos con la galleta. Cubrimos la base de un molde desmontable con papel de hornear, distribuimos encima la masa de galleta. Presionamos bien e introducimos en la nevera mientras preparamos el relleno de nuestra tarta de queso.
Preparamos la crema. Batimos el queso crema con unas varillas, añadimos el azúcar, el yogurt griego, la vainilla, el limón y la harina, hasta obtener una pasta lisa. Incorporamos los huevos de uno en uno, pero sin batir mucho, lo justo para que se incorporen pero no coja mucho aire la masa.
Sacamos el molde de la nevera y echamos en él la crema. Introducimos en el horno y horneamos 10 min a 200 º. Posteriormente bajamos la temperatura a 90 º C y horneamos durante 30 minutos más. Pasado el tiempo, al mover la tarta tendrá textura de flan, tranquilos, es normal. Dejamos la tarta de queso en el horno apagado varias horas. Una vez que haya templado la tarta la llevamos al frigorífico hasta que esté totalmente fría.
Cuando vayamos a servirla, la desmoldamos y cubrimos con la mermelada de frutos rojos.
Si lo hacéis en vasitos o tarros tenéis que poner una base de galleta, una de crema y otra de mermelada. Yo alterné crema, mermelada, crema y mermelada. Ya dependerá de lo dulce que os guste a cada uno.