En el sur de Mesopotamia, hacia el 6.000 a.C., alguien empezó a elaborar pan tal y como lo conocemos hoy en día: con las fases bien diferenciadas de amasado y calentamiento. Empleaban las cenizas de un fuego para elaborar los panes. (Al menos eso explican en Wikipedia!!)
Y cómo seguía yo mi andadura por la vida sin haber preparado nunca pan??? Con lo que a mi me gusta la harina!!! Pues eso, que tras ver el reto del grupo Tarareando en la cocina de Facebook de mi amiga Tara no podía poner más excusas... era ahora o nunca!!!
Así que recurrí al libro que ya os he comentado alguna vez del año María Castaña.... y cómo no... Biblia bendita!! Ahí estaba el paso a paso que yo a continuación os detallo "a mi manera", tras encontrar en sus posteriores páginas esta receta:
PAN DE ORÉGANO
Ingredientes:
30 gr de levadura fresca
1 cucharadita de azúcar
300 ml de agua templada
750 gr de harina blanca de trigo
1 cucharadita de orégano fresco picado
2 cucharaditas de sal
Preparación:
1. Lo primero es el fermento, lo hacemos poniendo en un cuenco la levadura fresca deshaciéndola con los dedos en cachitos, el azúcar y la mitad del agua de la receta, removemos con una cuchara de madera hasta que se disuelva todo. Dejar 10 minutos en reposo. Cuando esté listo tendrá un aspecto cremoso y con algunas burbujitas. Removerlo antes de añadirlo a la masa.
2. En un cuenco grande juntamos la harina con el orégano y la sal. Hacemos un hueco en el centro y añadimos el fermento y el resto del agua. Mezclar con una cuchara de madera o espátula hasta incorporar casi toda la harina.
3. La masa formará una bola pasta. Espolvorear con harina una superficie y aplastar sobre ella la masa con los nudillos, extendiéndola, doblándola, amasándola....Así durante 10 min. Cuando la masa no se pegue en los dedos, levantarla y dejarla caer con fuerza sobre la superficie un par de veces (así se desarrolla el gluten). La masa estará lista cuando al apretarla con un dedo vuelva a su posición original.
4. Echarla en un cuenco amplio y cubrirla con un paño. Una vez que la masa haya subido (alrededor de una hora y media, doblará su tamaño original), pasarla a una superficie enharinada de nuevo. Sabremos que ha subido lo suficiente cuando la huella de nuestro dedo se quede marcada en la masa.
5. La trabajamos amasándola unos minutos más. Dividir la masa en las barras o roscos de pan que queramos hacer y darles la forma deseada.
6. Con un cuchillo de sierra, hacemos incisiones de 1 cm de profundidad en la parte superior de cada barra. Colocamos la masa formada en una bandeja para horno previamente engrasada o sobre papel parafinado para hornear.
Cubrir las barras con un trapo y dejarlas reposar otros 30 minutos.
Cocerlas en el centro de nuestro horno, previamente precalentado a 200º unos 30 minutos.
Finalizar poniendo 10 min a 250º con calor sólo arriba para que coja un color doradito!!
NOTA: Este último paso me lo enseñó mi amiga Tara como truqui y gracias a eso quedó un color muy bonito.
Si queréis podéis esperar a darle este toque de color y calor final justo antes de comer, así tendréis pan recién hecho en vuestra mesa!!
Un abrazo grande, espero que os haya gustado, y como dice el viejo refranero popular... "Más alimenta el pan casero... ¡qué el que vende el panadero!" ¡¡Así que, animaros si aun no lo habéis intentado!!