Otra clásica en casa: garbanzos en fritada

Como ya sabéis, de vez en cuando me gusta incluir alguna receta clásica de las que como en mi casa. Hoy toca una receta de legumbres, un primera plato perfecto que sé que os va a gustar si sois amantes de esta legumbre: garbanzos en fritada.




La fritada es el típico acompañamiento que en mi casa lo utilizamos con lo que sea: arroz, legumbres, atún... Nos vale para todo, para acabar con la "sosedad" que caracteriza a algunos alimentos. Yo soy de los que soy prácticamente incapaz de comerme una pechuga de pollo sola o unos macarrones solo con tomate. No puedo. Es superior a mí.



Creo que hay mil y una combinaciones diferentes con las que hacer el plato mucho más atractivo. No solo me refiero a lo más básico, como puede ser el tomate o las patatas, sino a especias, cremas, salsas o verduras, acompañamientos que le dan un punto especial al plato y que nos alejan de las costumbres más básicas.



El problema muchas veces es el tiempo, la lucha contra el reloj por cocinar cuanto antes y comer en dos minutos. Es un problema que estamos viviendo y que es horrible. Deberíamos dedicar un poco más de tiempo a la comida y a su elaboración, siempre que podamos, ya que podemos conseguir platos mucho más equilibrados. ¡Huyamos de la cocina express del día a día! Y más aún de los platos precocinados, considero que de vez en cuando no pasa nada, pero no centremos nuestra alimentación en estos preparados.



Y ojo, no quiero decir que yo me pegue todos los días tres horas en la cocina. No, nada de eso. Pero dedicar al menos media hora a pensar y elaborar la comida, ¡que no es tanto! Dedicando algo de tiempo nos van a salir platos mucho más ricos y con los que poder variar semana a semana, sin darnos la impresión de que comemos siempre lo mismo. Os lo aseguro.



Y después de este discurso-meeting prococinemos-todos-en-casa os dejo con la receta. ¡Disfrutadla!



Garbanzos en fritada




Dificultad: Fácil

Raciones: 4 personas

Etiqueta: Primer plato





          400 gr de garbanzos
          Sal

          300 ml de tomate frito
          Dos pimientos verdes
          3/4 de cebolla



- Para empezar, ponemos los garbanzos en remojo durante al menos 10 horas a temperatura ambiente, aunque lo recomendado es hacerlo durante 12 (siempre dependerá de los garbanzos). Podemos dejarlos a remojo en la nevera, pero deben estar el doble de tiempo. Hay que tapar el recipiente donde los hayamos puesto.

- Colamos bien los garbanzos y ponemos agua a calentar en una olla a presión.

- Cuando el agua esté caliente, a punto de hervir, añadimos los garbanzos y una pizca de sal. Tapamos.

- Cuando empiece a silbar, bajamos el fuego (yo he pasado de 9 a 7 teniendo en cuenta que el máximo es 9).

- El tiempo de cocción es diferente según el tipo de garbanzo. En los paquete suele poner el tiempo preferente. La media está en 45 minutos.

- Abrimos la olla cuando ya no haya presión en el interior. Comprobamos si los garbanzos están bien hechos y si no los dejamos cociéndose un poco más.

- Los escurrimos bien y los reservamos mientras preparamos la fritada.

- Cortamos y picamos bien la cebolla, en trozos no muy grandes.

- Cortamos el pimiento en tacos rectangulares, no muy grandes, pero que no sean invisibles.

- Ponemos un chorrito de aceite en una sartén y lo calentamos. Cuando esté caliente añadimos la cebolla.

- Freímos hasta que empiece a transparentar. Entonces añadimos el pimiento. Freímos todo junto durante 10 minutos, más o menos, bajando la intensidad del fuego.

- Añadimos el tomate frito y dejamos que se cueza todo bien durante treinta minutos.

- Pasado ese tiempo, incorporamos la fritada a los garbanzos. Revolvemos bien para que esté todo bien mezclado.

- Servimos en caliente.



¡A disfrutar!