El otro día me propusieron ir de picnic. Hacía años que no me hacían una proposición así. Los más jóvenes ni tan siquiera sabrán de qué va la cosa. Un picnic es una comida campestre a base de ensaladas, tortillas, bocadillos y frutas. Acordamos que cada familia llevaría un plato. Puse la casa patas arriba para encontrar la típica cesta de mimbre, ese añorado objeto imprescindible para cualquier picnic que se precie. Todo muy british, un pelín cursi, muy de película. Cuando encontré la cesta se me planteó el problema de cómo llenarla, qué hacer de primer plato pues era lo que habíamos acordado con el resto. Pensé en una ensalada distinta, sencilla, económica, fresca, vistosa y se me ocurrió ésta a base de sandía, queso feta, hierbabuena y aceituna negras. Les gustó y además el día fue espléndido.
RECETA
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INGREDIENTES
Sandía.
Queso feta.
Sésamo.
Aceitunas negras.
Aceite de oliva virgen extra.
Unas hojas de hierbabuena.
Vinagre balsámico.
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PREPARACIÓN
Cortar la sandía en trocitos del mismo tamaño y poner en platos individuales o en una ensaladera.
Cortar el queso feta en cuadraditos y añadir a la sandía.
Lavar las hojas de hierbabuena , picarlas y añadir.
Echar las aceitunas y una cucharadita de sésamo en cada ensalada o más cantidad si lo hacéis en ensaladera.
Aliñar con aceite de oliva virgen extra y vinagre balsámico. Podéis añadir sal si lo consideráis aunque el queso feta ya le da sabor.
Servir bien fría.