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Salsa de remolacha asada

Y para dar color a nuestra mesa haremos una salsa de remolacha. Una receta sencilla pero que nos sorprenderá no solo por su color sino también por su sabor.



La remolacha es una planta de la misma familia de las acelgas pero de distinta variedad. Al principio comenzamos comiéndonos sus hojas y desechando la raíz, fueron los romanos una de las primeras civilizaciones en cultivarlas y utilizar sus raíces como alimento.

La remolacha es una fuente concentrada de azúcar, de ahí su sabor dulce. Como hecho curioso comentaros que la primera fábrica de azúcar de remolacha se construyó en el siglo XIX en Polonia, cuando los ingleses restringieron el acceso al azúcar de caña, Napoleón decretó que la remolacha se utilizara como principal fuente de azúcar.

Como vegetal rojo que es, contiene multitud de nutrientes que ayudan a proteger nuestro organismo contra enfermedades del corazón y ciertos tipos de cáncer, como por ejemplo el de colon.

La remolacha es rica en ácido fólico y vitamina B6, esenciales para el crecimiento de los tejidos, por lo que es recomendada especialmente si estás embarazada, para que la columna vertebral del bebé se desarrolle de forma apropiada.

Vamos con nuestra receta que es una interpretación de la que las gemelas Helena y Vikki Moursellas comparten en su libro Taking You Home.

Los ingredientes que necesitamos para hacer un cuenco de esta deliciosa salsa son:

5 remolachas

1/4 taza de aceite de oliva virgen extra

sal

pimienta blanca

orégano seco

2 cucharadas de yogur griego

1 cucharada de perejil

El yogur griego lo he cambiado por yogur cremoso sin lactosa.

Preparación:
Precalentamos el horno a 180ºC.

Pelamos las remolachas y las cortamos en trozos pequeños.





Colocamos los trozos de remolacha en una fuente para hornear. Añadimos el aceite, el orégano, la sal y la pimienta y mezclamos bien.



El blanco de la sal y posteriormente el verde del orégano rompen con el color intenso de la remolacha, mientras que el aceite le da brillo.



Cubrimos con papel de aluminio, con la parte brillante hacia dentro y la parte mate hacia fuera.

Asamos durante 1 hora. Durante este tiempo iremos notando como el aroma terroso que sale del horno inunda la cocina. Transcurrido este tiempo, sacamos del horno.



Lo pasamos al vaso del procesador de alimentos y batimos hasta que se convierta en una pasta.







Picamos finamente el perejil y reservamos. Sacamos el yogur de la nevera. Agregamos éste y el perejil a la pasta de remolacha y mezclamos. Este paso lo podemos hacer en un bol aunque yo lo suelo hacer con el procesador de alimentos.

Lo vertemos en unos cuencos.



Presentación:
Antes de colocarlo en la mesa, espolvoreamos un poco de orégano. Si tenemos tomillo fresco podemos usarlo dándole un aroma y sabor fresco a la salsa.





Listo para colocar en la mesa.



El mejor acompañamiento para esta deliciosa salsa es unos panes de pita recién hechos y cortados en cuñas.

El color rojo de la salsa de la remolacha no pasará desapercibido y nuestros invitados no dudarán en probarla.

Bon appétit!!!

Fuente: este post proviene de Pequeños Accidentes, donde puedes consultar el contenido original.
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