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Tarta de mascarpone y fresa sin horno

Tarta de mascarpone y fresa


Tarta de mascarpone y fresa sin horno

Qué rica está la Tarta de mascarpone y fresa sin horno, queda cremosa, suave, y se prepara de la forma más sencilla, poco más se puede pedir. Si quieres saber cómo preparar esta rica tarta con fresa pero hecha sin fresas no pierdas detalle porque te encantará.

Voy a contarte una historia con final feliz, tan feliz como esta tarta de mascarpone y fresa sin horno que he preparado por fin. Y es que hace más de una semana que quiero hacerla y se han sucedido una serie de despropósitos que casi consiguen que tire la toalla, pero al final ¡lo he conseguido! Tengo mi tarta y bien rica que me ha quedado.

Pues resulta que hace unos días, estaba yo bicheando por Instagram cuando descubrí una cuenta que me fascinó (vete corriendo a mi Insta donde te cuento de qué cuenta se trata). Ahí encontré una Tarta de mascarpone y fresas que me enamoró y pensé, esta tarta tengo que hacerla yo.

La historia de mi tarta mascarpone con fresa sin fresas

Las fresas ya empezaban a escasear en el mercado pero pensé que sería una buena forma de despedir la temporada. Al día siguiente, cuando fui a comprar no había ya fresas por ninguna parte. La temporada se había dado por terminada sin mi. Se me vino a la mente la imagen de aquella tarta que había visto el día de antes y me desilusioné pensando que hasta el año siguiente no podría probarla. Seguí haciendo la compra de la semana y la tarta venía a mi mente una y otra vez. No podía esperar un año para probarla, así que pensé una alternativa: hacer una tarta de mascarpone y fresa sin fresas. Sí, lo que lees, cuando me pongo cabezota no hay quien me gane. Jajaja.

Así que tomé los ingredientes que necesitaba y me fui a casa más feliz que una perdiz. Por fin al día siguiente me pondría manos a la obra.

Pero el destino es caprichoso, y aquella tarde mi espalda me dio un terrible aviso y el lumbago vino a visitarme. Le dio tanta alegría de verme que se quedó conmigo toda la semana. Pensaba en mi tarta, miraba su foto en redes sociales y suspiraba, moría de ganas de probarla, pero con el dolor de espalda no podía pasar más de 5 minutos de pie. Así que tuve que dejar pasar unos días hasta poner en marcha mi experimento de tarta de fresa sin fresas. Incluso pensé que era una señal, que debía esperar a la próxima temporada de fresas. Quizá sería lo mejor.

Después los días reguleros que había pasado por fin me encontraba mejor y mi cabezonería apareció de nuevo así que puse en marcha mi experimento.

De esta manera he hecho una versión bastante diferente de la original, menos saludable, dicho sea de paso, pero el resultado creo que ha sido más que satisfactorio. En casa quedaron enamorados y no dejaron ni las miguitas, duró un plisplás, visto y no visto.

Así que la versión original tendrá que esperar a la próxima temporada de fresas, pero mientras podemos disfrutar de esta otra versión que es una pasada: el experimento se ha convertido en un gran descubrimiento porque desde ya te digo que esta tarta ha llegado para quedarse en nuestro recetario.

Ingredientes para 8 porciones

Para la base


12 bizcochos de soletilla

90 gramos de mantequilla

2 cucharadas de leche

Para la capa de mascarpone


400 gramos de queso mascarpone

100 ml de leche condensada

100 ml de agua

1 sobre de gelatina de fresa

Para la cobertura


100 ml de agua

1 sobre de gelatina de fresa

4 cucharadas de mermelada de fresa

Para decorar


Mini marshmallows

Hojas de hierbabuena fresca

Elaboración

La base

En casa nos encantan las bases de bizcocho pero ya empieza a hacer calor y no me apetecía encender el horno así que busqué una alternativa fácil utilizando unos bizcochos de soletilla. Para preparar la base comienza derritiendo en el microondas la mantequilla y desmenuza con los dedos sobre la mantequilla ya fundida los bizcochos. Añade la leche y mezcla hasta conseguir una mezcla homogénea. Debe quedar húmedo pero no demasiado empapado.

A continuación prepara un molde desmontable y coloca la mezcla sobre la base, presionando ligeramente para que quede compacto. Lleva a la nevera mientras que preparas la siguiente capa. El molde que he usado es de 18 centímetros de diámetro, aro desmontable de silicona y base cerámica.

Siempre tienes la opción de preparar un bizcocho en horno y colocar en el fondo del molde como base, lo que sería una auténtica base de bizcocho, o bien hacer una base de galleta con un proceso similar al que hemos seguido. Si prefieres la base de galleta sustituye los bizcochos de soletilla por galletas tipo maría o digestive y tritura muy bien hasta conseguir un polvo de galleta. Mezcla con mantequilla derretida y coloca sobre la base del molde de la misma forma que hemos hecho con nuestra base de bizcocho.

La capa de mascarpone

Comienza poniendo un cazo con el agua al fuego, vierte el sobre de gelatina de fresa y remueve mientras se calienta. Cuando rompa a hervir retira del fuego y deja enfriar a temperatura ambiente.

Mientras tanto pon en un bol amplio el queso mascarpone y la leche condensada. Bate con la batidora eléctrica, para que se mezclen bien. Cuando la gelatina se haya templado vierte sobre el queso y sigue batiendo con la batidora hasta conseguir que todos los ingredientes queden bien integrados.

Ahora saca de la nevera el molde y vierte sobre la base de bizcocho la mezcla. Hazlo despacio y con cuidado para no perforar la base de bizcocho. Si quieres puedes ayudarte poniendo una cuchara, de forma que al verter sobre el molde, la mezcla caiga primero sobre la cuchara. Como puedes ver queda una mezcla con un color rosa precioso.

Reserva de nuevo en la nevera para que la gelatina cuaje antes de continuar con la siguiente capa. En una hora puedes poner la siguiente capa encima sin miedo a que se dañe la anterior.

La cobertura

Por último tendrás que preparar la capa superior de la tarta o cobertura. Consiste en una capa de gelatina de mermelada de fresa con la que quedará muy vistosa.

Para ello pon un cazo al fuego con el agua y añade el contenido de un sobre de gelatina de fresa. Remueve hasta que rompa a hervir, entonces retira del fuego y deja templar a temperatura ambiente.

Cuando esté templada añade la mermelada de fresa y remueve hasta que la mermelada se deshaga por completo y quede bien mezclada.

Ahora es el momento de recuperar el molde que tienes guardado en la nevera y verter con cuidado sobre la capa anterior la gelatina con la mermelada. Puedes usar el truco de la cuchara como te expliqué antes y puedes ver en la imagen para evitar perforar la capa inferior. Lleva de nuevo a la nevera para que solidifique y adquiera consistencia.

En un par de horas estará lista la tarta, pero cuanto más tiempo la dejes enfriar mucho mejor. Estas tartas quedan aún más ricas de un día para otro.

Presentación

Llegado el momento de llevar a la mesa desmolda la tarta. Hazlo despacio, si ves conveniente pasa un cuchillo (mejor si usas uno de untar, así no dañarás el molde) por los bordes del molde para despegar bien y que no se rompa la tarta al separar el aro que la rodea. Este molde de silicona con base cerámica que he usado me ha facilitado bastante la labor de desmoldado.

Por último sólo queda decorar como tú quieras. En realidad esta tarta por sí sola ya es preciosa, no necesita mucha decoración. Yo simplemente he añadido unos marshmallows de los pequeñitos y he colocado unas hojas de hierbabuena fresca que, además de ofrecer un contraste de color, le dará un aroma buenísimo.

Así ya tendrás esta deliciosa tarta lista para llevar a la mesa, servir y disfrutar.

Como puedes ver el resultado es espectacular, con su capa finita de bizcocho, esa capa cremosa de mascarpone con fresa y por último la gelatina de fresa. No sólo es un espectáculo visual sino que está tan rica que no podrás resistirte.

Sólo de verla se me hace la boca agua, ¿a ti no te pasa?

En cuanto a los sabores, hay un contraste delicioso, el dulce del bizcocho con el ligero matiz ácido de la fresa y la suavidad que aporta el mascarpone consiguen un equilibrio estupendo.

Espero que te haya arrancado una sonrisa con esta historia de locos que ha sido mi última semana y de cómo esa tarta que vi un día en redes sociales me enamoró. ¿A ti te ha pasado esto alguna vez? ¿Con qué receta? Espero que me lo cuentes todo en los comentarios. También me encantará que te animes a preparar esta rica tarta y nos etiquetes en redes sociales para mostrarnos los resultados.

Que lo disfrutéis y hasta la próxima Cocinitas!!

NOTA IMPORTANTE. Fotografías, vídeos y textos originales de La Cocina de Enloqui, si quieres usar lee las condiciones de la Licencia.

Fuente: este post proviene de La Cocina de Enloqui, donde puedes consultar el contenido original.
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