Ingredientes para cuatro personas
Una lámina de hojaldre
Dos patatas medianas
Dos zanahorias
Un manojo de espárragos verdes finos
125 gr de atún al natural
Aceite de oliva
Mayonesa (cantidad al gusto de cada uno)
Un huevo
Cortamos la lámina de hojaldre en cuatro cuadrados de un tamaño adecuado a los moldes que utilicemos para elaborar las tartaletas: unas flaneras individuales, por ejemplo, son perfectamente aptas. Forramos el interior del molde con la masa, no importa si queda de forma irregular, eso añade atractivo al resultado. Pintamos con huevo batido, pinchamos el fondo de la masa para que no suba y horneamos a 180º hasta que la masa esté dorada y crujiente, pero vigilando para que no se queme. Conviene hacerlas con tiempo para que se enfríen antes de utilizarlas.
Elaboramos la mayonesa (aquí varias recetas para hacerla) Y reservamos en la nevera
Pelamos, lavamos y secamos bien las patatas y las cortamos en dados pequeños, como de un centímetro. Envolvemos estos dados en papel sulfurizado y cerramos bien. Repetimos esta operación con las zanahorias y los espárragos y llevamos los paquetitos al horno, previamente calentado a 200º, y los dejamos una media hora. Esperamos a que templen y mezclamos en un cuenco.
Aliñamos con aceite de oliva y dejamos reposar una media hora. Agregamos el atún bien escurrido, mezclamos todos los ingredientes y corregimos de sal si es necesario. (El atún ya suele llevar bastante: sea precavido.)
Añadimos mayonesa al gusto, aunque yo aconsejo no abusar de ella: esta salsa es muy rica, pero tiende a ocultar el sabor de los alimentos a los que acompaña.
Rellenamos las tartaletas y servimos.