¡Como somos de quejicas! hace tan sólo unos meses nos lamentábamos de todo lo contrario, cuando salíamos de casa envueltos como cebollas en capas y capas de ropa, jejeje
¡Venga!… hagamos un esfuerzo, y aprendamos a ser menos quisquillosos y más “disfrutones” del día a día. El verano es tiempo para gozar de muchas cosas buenas: la playa, los días largos, los helados, la ropa ligera, las vacaciones, y las recetas refrescantes como la que os traigo en esta ocasión. Una verdadera delicia que se prepara en un periquete. El ajoblanco es un plato humilde, pero muy rico y nutritivo. Una sopa fría típica del Sur cuyo origen muchos atribuyen a la gastronomía romana.
Estos son los ingredientes que necesitaréis para su elaboración:
200 g de almendras crudas y peladas
150 g de miga de pan
Un diente de ajo
Un litro de agua fría
Aceite de oliva virgen extra, vinagre, y sal
Para decorar:
Uvas blancas o trocitos de melón
Uvas pasas, y polvo de jamón (opcional)
Lo primero que haremos será poner en un bol amplio el agua fría y las almendras para que se vayan remojando. Añadimos la sal a nuestro gusto y un buen chorro de vinagre.
Mientras, vamos a cortar el pan aprovechando la miga. La troceamos y la incorporamos al bol para que también se ablande.
Ponemos todo en el vaso de la batidora y trituramos, al tiempo que vamos añadiendo el aceite de oliva poco a poco, y a nuestro gusto.
Podemos añadir más agua o más pan hasta conseguir la textura deseada, y una vez preparado lo mantendremos en el frigorífico hasta el momento de llevarlo a la mesa.
Lo habitual es servir el ajoblanco acompañado de uvas blancas o de trocitos de melón. Yo tenía también uvas pasas, que me encantan, y le dan un toque muy sabroso. Las uvas blancas las escaldé unos segundos en agua hirviendo para pelarlas fácilmente, y se las puse partidas a la mitad y sin pepitas. En cuanto al polvo de jamón es muy fácil de preparar: colocáis unas lonchas finas de jamón entre dos papeles de cocina, y las lleváis al microondas unos segundos a máxima potencia hasta que queden crujientes. Las ponéis luego en el mortero y las machacáis hasta hacerlas polvo de jamón.
Añadís un hilo de aceite y… ¡mirad que plato tan bonito!
¡Rico, rico, rico!
Os deseo un muy feliz verano, disfrutadlo resalaos!
“Ajoblanco para disfrutar del verano” también está disponible en audio, en ivoox
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