El cielo está gris, una vez más amanece plomizo, una espesa bruma de levante impiden que el sol se abra paso y se asome sólo de vez en cuando, tímidamente.
Un cielo cargado de nubes que pinta el mar con un manto de color plata, bordeado de espuma blanca que se mueven al compás del magón de las olas.
Nada que ver con los días soleados, luminosos que alegran al visitante incitándole a dejarse mojar por la mar y a tostar su piel con los cálidos rayos del astro rey.
Hoy la playa aparece vacía, para algunos oscura y triste…seguro que les vendrá a la memoria aquella vieja canción del Dúo Dinámico: “el final del verano….”
El cielo parece amenazante, frio, serio….pero aún hace calor, un calor húmedo y sofocante, en los que es maravilloso sentarse en la orilla, mirar al horizonte y ver saltar a escasos metros de la orilla los delfines que pasan hacia el estrecho ¿o son calderones?, pequeños barcos arrastreros, barcos de pesca que cruzan el mar con calma despacio…..de vez en cuando algún velero que se cruza con lujosos e impresionantes yates buscando las aguas someras de las calitas colindantes.
Aunque el agua está fría, se apetece nadar y refrescarse del calor sofocante de éstos días plomizos de levante que nos invitan a creer que se va acabando el verano. Y no es cierto, nos queda calor para rato….a pesar de que queremos creer que éste tiempo ya es un presagio de ése otoño que se aproxima, donde los bosques malagueños, las calles y jardines se tiñen de colores pardos, marrones, rojizos y de días grises, de hojas que caen y que el viento arrastra, donde la lluvia nos sorprende sin paraguas y nos regala frescura y olor a tierra mojada.
Época que nos devuelve las ganas de saborear los frutos otoñales, las castañas, los madroños, de encender el horno y llenar la cocina con el olor a bizcocho recién hecho…..de saborear una taza de chocolate, sentados escuchando llover….con un buen libro en el regazo.
Pero no nos engañemos, aún queda para ello, nos aguardan muchos días de calor, días veraniegos para poder seguir disfrutando de ésta maravillosa tierra y del mar, siempre la mar, a pesar de que lleguen días que se nublen dándonos un color plomizo a la Costa del Sol malagueña.
Comienza Septiembre y el Sol malagueño lo celebra con alegría, amanece esplendoroso, brillante, alegre, lleno de luz y calor. Calor que sigue afincado en éste paraíso llamado Málaga…..así que no puedo dejar de animarles a disfrutar con el último helado preparado en Mi Cocina….de chocolate.
Con un chocolate muy especial, irresistible, que ha hecho las delicias de mi familia…..receta de un genial chef, mi amigo Dani Moscugat. Les cuento: él prepara en su restaurante unas deliciosas croquetas de chocolate; sí, han leído bien…..y yo al probarlas, no me pude resistir a prepararlas.
Pero en pleno verano, manipular, en todo el amplio sentido de la palabra, chocolate y derretirse, hacía imposible hacer las croquetas. Así que dejé congelados los trozos a espera de que en Mi Cocina bajase la temperatura ambiente.
Cuando dije “irresistible”…no exageraba, gustó tanto….que poco a poco, trocito a trocito fue desapareciendo del congelador. Gustó tanto que decidí hacer helado con ése ganache cuya receta podrán ver paso a paso en su estupendo blog (Pinchando en ÉSTE enlace verán sus increibles recetas) Gracias Dani….
Con ésa delicia, no pude resistirme e hice éste riquisimo helado....
¿Cómo lo hice?
Ingredientes:
Tres barritas de ganaché de chocolate (según receta del chef malagueño Dani Moscugat) o en su defecto ½ tableta de chocolate con leche, 500 cl. de nata (crema de leche) especial para montar, 2 cucharadas soperas de cacao, 2 yemas de huevo, 3 cucharadas soperas de azúcar.
Los pasos a seguir:
La he realizado con la máquina heladera, no obstante si no la tienen, los pasos a seguir son exactamente iguales, exceptuando la última fase que debe realizarse manualmente y que explico al final de la receta. Si es con heladera, no deben olvidar poner la cubeta de la misma en el congelador con un día de antelación.
Para hacer el helado:
Separar la mitad de la nata (crema de leche) y dejarla en el frigorífico (para montarla, cuanto más fría mejor).
En la otra mitad diluir el cacao y reservarlo igualmente en el frigorífico.
En un cuenco echar las yemas de huevo y el azúcar hasta que la mezcla blanquee.
En otro cuenco echar la nata (crema de leche) y comenzar a montarla añadiendo la nata (crema de leche) donde se ha disuelto el cacao.
Incorporar las yemas con el azúcar batido y seguir montando durante unos dos o tres minutos aproximadamente.
Echar la mezcla en la heladora (siguiendo las instrucciones del fabricante) y dejar hacer durante unos 40 minutos (deben recordar que la cubeta no debe sacarse del congelador hasta el último momento).
Mientras cortar el chocolate en trocitos pequeños.
Cuando se tenga el helado listo, sacarlo de la heladora y agregar los con movimientos suaves intentando que quede bien distribuidos por todo el helado.
Pasarlo a un recipiente y dejarlo en el congelador hasta la hora de consumir
Si no tienen la máquina heladora, deberán seguir los mismos pasos, hasta el proceso de la heladora en sí….echando la crema en un recipiente a ser posible metálico e introducirlo en el congelador. Durante las siguientes 12 horas lo deberán ir batíendo con unas varillas de 4 a 6 veces cada hora a fin de que no cristalice.
Servir rallándole trozos de chocolate y siendo generosos…..dos trocitos de “barrita” de ganache en la copa.
Disfruten de Málaga, donde aún es verano, sigue luciendo ése sol que le da nombre a mi tierra….